Iniciamos en 2014 con una grabadora de carrete abierto y expedientes de campo en haciendas de Michoacán. La meta nunca fue fabricar ficciones, sino preservar la memoria oral de quienes enfrentaron anomalías inexplicables en completa soledad nocturna.
Hoy producimos emisiones semanales con acústica de precisión y cámaras cinematográficas para YouTube. El avance técnico acompaña nuestra postura original: salvaguardar el relato en primera persona sin intervenciones teatrales ni efectismos de utilería.


